En este proceso reflexivo y de acciones, se destacan las siguientes:
Cruzamiento con Kiwi Cross. Producto de la cruza entre la Holstein Neozelandesa y la Jersey, resulta en un animal mejor adaptado al sistema pastoril, de menor porte, por ende, con menor requerimiento de alimento y menor índice de partos distócicos, mayor vida productiva y leche con alto porcentaje de sólidos totales, con respecto al fenotipo del plantel actual. En tiempos donde las olas de calor se manifiestan con mayor frecuencia, se hace necesario pensar distinto: en vez de “cuánto puedo adaptar un ambiente a un tipo de raza exigente”, plantear “qué tipo de animal tiene mejor capacidad de adaptación al ambiente”. Y plantear el mejor sistema para ensamblar animal, ambiente y resultados positivos en bienestar (animal y humano) y regeneración.
Programación de los ciclos de ordeñe. El objetivo es “ser el primer tambo de la zona con vacaciones”. Al determinar los períodos para preñar y secar el plantel con variaciones progresivas, se espera no ordeñar en el período pico de calor, evitar stress a los animales, abortos, ajustar el período de crianza para dar mayor atención al plantel general, y mejorar los estándares de bienestar animal, además de brindar mejores condiciones de trabajo a los colaboradores.
Inversión en conocimiento y tecnología para agregar valor. Desde la incorporación de una pasteurizadora hasta la posibilidad de producir quesos y dulce de leche, son los puntos que se consideran en este plan. Actualmente, algunos ensayos están ya en marcha, mientras otros están en análisis de presupuestos. Inevitablemente, “salir del sistema” implica avanzar hacia adelante en la cadena de valor e integrar actividades que suelen estar a cargo de operadores ajenos a la producción y a la filosofía holística.